El Proceso “No” Creativo: La inspiración está en lo ordinario

Siempre hay actividades que no tienen nada que ver con lo que hacemos artísticamente y que, sin embargo, vale muchísimo la pena darse cuenta de que las hacemos a conciencia, pues de ahí viene también algo de la inspiración.

La semana pasada hablábamos sobre los procesos creativos y que hay que trabajar, salir y conocer para tener constantemente esa chispa que sabemos que no llega de la nada. Pero tampoco es para estresarse ni agobiarse con ‘‘tener’’ algo que hacer todo el tiempo; solo hay que ser conscientes.

El mensaje de Perfect Days y la observación

¿A qué me refiero? Hmmm… creo que tiene que ver un poco con nuestra rutina del día a día y con darnos cuenta de que los bellos momentos están en los detalles. Al menos ese fue el mensaje que me dejó la película de Perfect Days de Wim Wenders (ya en otra ocasión hablaré sobre esta y más películas para sentirnos inspirados).

Esa película es bellísima porque retrata una vida sencilla, con una rutina transformada en una obra visual muy profunda, y creo que eso podemos replicarlo en nuestras propias vidas: tomarnos el tiempo de observar cada paso que damos, notar los detalles y tratar de transformarlo en una obra. No hace falta sacar la cámara y tomar fotos a todo lo que se mueva; me refiero a interiorizarlo e incluso imaginarlo. Si preparamos un huevo por la mañana, pensar: ¿cómo se vería si lo estuviéramos filmando? ¿cómo resolveríamos creativamente? ¿cómo colocaríamos la luz? ¿qué óptica usaríamos?

Evidentemente habrá actividades que estimulen esos sentidos más que otras, y quiero compartírselas de la forma más directa y cálida posible:

1. Caminar sin cámara

Amo caminar y observar solo por el mero gusto. Ver las rutinas de los demás, el movimiento de los árboles o los perros, gatos y palomas en el centro de la ciudad, aplicando la frase que les compartí antes: ‘‘No te fuerces a imaginar, sal a observar’’ de Lev Vygotsky. Mirar sin la presión de "capturar" libera la mirada.

2. Ver películas... ¡de TODAS!

Refuerzo la palabra TODAS porque siempre hay algo que aprender, hasta a la película más mala (como una lección de qué es lo que no se debe hacer, jaja). A veces ignoramos que podemos disfrutar una película de Michael Bay o de Fast and Furious y ¡no pasa nada! (Huyo del esnobismo intelectual). A cada una podemos analizarla desde el guion, el soundtrack, la fotografía o la narrativa. Para vaciar mi mente, uso la app Letterboxd donde dejo mis reseñas.

3. Escribir (mi hábito más reciente)

Esta es una de mis actividades favoritas. Escribo reseñas en mi Letterboxd y no hace falta una crítica completa; a veces me basta con un pensamiento o la emoción que me transmitió. También tengo una libreta de frases y mi tesoro más reciente: una pequeña libreta donde escribo Haikus (poemas tradicionales japoneses). Estos me encantan porque incentivan la escritura a través de la observación: comunicar algo en muy poco texto ¡es todo un reto!

4. Leer para comprender el contexto

En una ocasión escuché: ‘‘dime a quién lees y te diré quién eres’’. La lectura da un panorama para todo tipo de situaciones, desde lo filosófico hasta lo surrealista. Tomar libros de arte y estudiar a los grandes ayuda también a comprender el contexto histórico-social en el que nos encontramos. Leer es estudiar la realidad, y ayuda a que nuestro quehacer artístico no sea solo un adorno, sino un mensaje contundente.

5. ¡Nada!

Nada de actividad (no de nadar). Porque ¡hey!, también nos merecemos un espacio para nosotros y nuestra mente; un lugar para la reflexión en la comodidad del sillón en silencio absoluto. Salen cosas interesantes de ahí, créeme, de ese vacío suelen salir las ideas más honestas. ¡nuestra mente es todo un mundo por explorar!

Y, ¿ahora?

Espero que esto te haya ayudado y, después de leerlo, te invito a que integres alguna de estas actividades cotidianas como parte de tus ejercicios creativos. En una actividad tan cotidiana como tomar un café o caminar a casa, puedes detenerte a observar un detalle que normalmente ignoras. No necesitas la cámara; solo necesitas estar ahí.


Obra disponible. Una selección curada de impresiones de autor en series numeradas. Una vez agotadas, no volverán a imprimirse.

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