¿Cómo el scroll infinito en redes sociales está matando tu creatividad?
Hace algunos días platicaba con un grupo de amigos con los que empecé a reunirme para jugar Dungeons & Dragons. Sí, a lo mejor esto parece no tener nada que ver con la fotografía o el cine, pero créeme que está íntimamente ligado.
Durante la sesión, caímos en un análisis sobre qué tanto nos absorben las redes sociales, sobre todo en el llamado "contenido corto". ¿Estamos perdiendo el tiempo? ¿Nuestra dopamina se dispara o nos agotamos mentalmente más pronto de lo que parece?
El Dungeon Master, el arte y el artista: Preparación vs. Inmediatez
Pongo el ejemplo de D&D porque suelo ser Dungeon Master. Como tal, se debe tener una base sólida: una preparación previa al juego, conocer el mundo donde envolverás a los jugadores y diseñar dinámicas atractivas. Para crear todo esto se requiere de mucha creatividad y de una buena dosis de improvisación.
Si pasamos esto al plano profesional y de la narrativa visual o audiovisual, el principio es el mismo. Necesitamos una estructura sólida de conocimientos visuales/artísticos para poder contar una historia a través de una imagen. Es ahí donde esa "improvisación"—o lo que Cartier-Bresson llamaba el momento decisivo—se premia. En la calle o en el lienzo, vale más ese instante vivo que el resto de una obra técnicamente perfecta pero vacía.
La fábrica de clones visuales: El peligro del contenido corto
A todo esto, ¿qué es lo que solemos consumir en estos formatos de video corto? La misma narrativa de siempre: “Edita como yo”, “Compra este pack de LUTs cinemáticos”, “Compón esta foto así o asá y siempre tendrás imágenes interesantes”.
Toda esta sobreestimulación está matando tu alma creativa. Te convierte en una persona que produce piezas exactamente iguales a las de alguien más y, por ende, idénticas a las de otros tantos miles en el algoritmo. ¿Estamos aprovechando entonces nuestro verdadero sentir creativo? Yo creo que no.
El bucle de la procrastinación y el burnout
Vayamos al extremo que más daño nos hace. El ejemplo anterior, mal que bien, entra en la categoría de contenido "educativo". Pero los contenidos de entretenimiento puro están diseñados específicamente para atrapar la mente en una fase de scroll infinito.
Al no darte tiempo para el análisis ni la contemplación, terminan por consumir tu energía mental. Esta saturación es precisamente la que detona dos de los grandes males del creador contemporáneo: la procrastinación y el burnout.
Un acto de resistencia creativa
No deberíamos caer en la banalidad de un algoritmo. Lo que tendríamos que estar haciendo es un acto de resistencia: olvidarnos de modas efímeras y tendencias pasajeras diseñadas únicamente para generar métricas vacías.
Ya he hablado en otras entradas de este blog sobre la famosa frase de Picasso: “La inspiración existe, pero debe encontrarte trabajando”. En este sentido, resulta contraproducente buscar contenido corto bajo la excusa de "inspirarse" o, peor aún, para "replicar porque es lo que funciona en las redes sociales".
Al hacer esto, perdemos la capacidad del pensamiento crítico y el análisis estético, convirtiéndonos en un número más del montón. Nos encontramos en un limbo donde el arte se ha transformado en un modo de producción en masa (en gran parte debido al uso automatizado de la IA), olvidando casi por completo el valor del oficio artesanal.
Obra disponible. Una selección curada de impresiones de autor en series numeradas. Una vez agotadas, no volverán a imprimirse.